O quien lo escribió es mexicano infiltrado o nos conoce muy bien, una muestra más de el peculiar fútbol que existe en este jodido país, como un animal raro, un bicho poco común, nuestro fútbol es único en el mundo.
El Atlético de Madrid acaba de despedir a su entrenador el mexicano Aguirre (mexicano allí en España, aquí es el vasco) y es buen momento para trasladarles mi opinión del fútbol azteca, uno de los más peculiares del mundo.
El deporte rey es, de lejos, el más seguido en México, el que desborda más pasiones y se muestra como un fiel reflejo de la idiosincrasia del país. Desde el sistema que se emplea para el campeonato local, pasando por los equipos y los directivos, a los enredos de la Federación Mexicana de Fútbol, todo tiene el aroma que se respira en sus calles.
Sistema de competición

Sólo un conjunto al año pierde la categoría, lo que se decide a través de los, también comunes en el continente, porcentajes. Para ello, se dividen los puntos obtenidos en la máxima categoría de cada club, en periodos de tres años, entre los partidos disputados. Los equipos grandes se ven beneficiados por estos porcentajes, ya que pueden permitirse un mal año y esperar que el río vuelva a su cauce en los dos siguientes. Como contrapartida está la situación de los recién ascendidos, pues para ellos sólo cuentan las temporadas en Primera División, por lo que una derrota o una victoria pude hacer variar drásticamente su cercanía o alejamiento al puesto de descenso.

Pero el proceso para llegar a la Libertadores tampoco es el más común, pues no se alcanza según el puesto obtenido en la clasificación del último torneo, sino que los representantes mexicanos se disputan su pase en la denominada Interliga, al que acuden los equipos que sumaron más puntos en los dos últimos torneos. Además, no se disputa en México sino en EE.UU. La razón: que en poderoso vecino del norte se obtienen mayores beneficios por publicidad y, además, los estadios presentan el mismo lleno en las gradas gracias a los compatriotas que en su día cruzaron la frontera, que también están dispuestos a dejar más dinero en la taquilla. Y es que la competición mexicana no siempre se estructura en torno a la lógica. Al final, tres equipos son los que obtienen su pase a la Copa Libertadores.

Equipos
El último campeón, el Santos Laguna, no pertenece a la nobleza del fútbol mexicano. Y es que el sistema de liga, que no favorece la regularidad sino las buenas actuaciones en los momentos clave, ha provocado que multitud de equipos puedan hacerse con el título, algo casi impensable en un sistema de liga como el español.
La nota más folclórica de los conjuntos mexicanos es que todos cuentan con un sobrenombre que se emplea casi tanto como el oficial. Los conjuntos universitarios son los Pumas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y los Tigres de la UANL (Universidad Autónoma de Nuevo León), y están las águilas del América, las chivas del Guadalajara o los tiburones del Veracruz. También hay cementeros (Cruz Azul), rayos (Necaxa), rayados (Monterrey) y gladiadores (San Luis) .
Y es que la afición mexicana vive por sus equipos. Una hinchada pasional pero que no presenta grandes episodios de violencia. Es habitual ver en los clásicos, quizá a excepción del Derbi del Norte entre Monterrey y Tigres con seguidores más radicales, a los aficionados mezclados en las gradas sin ningún problema de convivencia.
El equipo más popular, lo que también implica que sea el más odiado, es el América, propiedad del emporio televisivo más grande del continente, Televisa. Los azulcrema son el equivalente al Real Madrid; mediáticos, siempre tachados de arrogantes sin necesidad de hacer nada para demostrarlo y con el mayor potencial económico de la liga. Entre sus filas destacan dos jugadores: Memo Ochoa, portero mexicano convertido en ídolo pop y llamado a ser un referente también en Europa, y el paraguayo Salvador Cabañas, un delantero con pinta de albañil que sorprende por su calidad y potencia.
El segundo lugar lo ocupa el Guadalajara, con una imagen más simpática sobre todo porque en sus filas sólo juegan mexicanos. Gracias a una exitosa política de cantera, los rojiblancos disponen con una plantilla muy joven y prometedora por su potencial, pero que no acaba de dar el paso definitivo para alzarse sobre el resto de equipos. Su presidente, el polémico Jorge Vergara, ansía hacer del Guadalajara un club moderno, a la altura de los europeos. Vergara es también noticia habitual de la prensa por sus excesos verbales y delirios de grandeza.
Un paso por debajo les siguen Cruz Azul y Pumas. Los primeros atraviesan un bache de once años sin hacerse con un título, aunque en el último Clausura se vieron síntomas de mejora y alcanzaron la final. En sus filas hay algún conocidos de la afición española como Gerardo Torrado, que jugó en el Sevilla, Racing de Santander y Polideportivo Ejido. Y, en último lugar, los Pumas, los que hace años conformaban habitualmente la base de la selección mexicana y ahora tampoco viven su mejor momento. Llevan con orgullo ser los representante de la mayor universidad de Latinoamérica, de la que han surgido, entre muchos otros, jugadores históricos como Hugo Sánchez, conocido en México como el pentacampeón por sus cinco Pichichis. (y ahora entrenador del Almeria)
La selección
Hugo, muy querido en su época de jugador,
Este es un breve repaso al único, desconcertante y divertido fútbol mexicano. Porque este deporte representa la esencia de un país acostumbrado a los extremos, que vive momentos de euforia aunque esté instalado en un pesimismo crónico. Y es que el fútbol en México no se juega, se vive.
Creo que se les olvidó mencionar que en México es el único país donde el fútbol es solo un negocio vil para satisfacer fortunas de Televisoras y patrocinadores, además de que es manejado por una Televisora.
Fuente: Extremadura
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